2015-09-29
Exposición del P. Julio Merediz S.J. sobre "Brochero: Testigo del amor de Cristo a los hombres"




1. Testimonio espiritual y oración sacerdotal

Tres meses antes de su muerte José Gabriel del Rosario Brochero escribe a su compañero de ordenación sacerdotal, a la sazón Obispo de Santiago del Estero, esta carta que podemos considerar su testamento espiritual.
"Tránsito, 28 de octubre de 1913
Al Sr. Obispo de Santiago del Estero Dr. Martín Yañiz
Mi querido:
Recordarás que yo sabía decir de mí mismo, que iba a ser tan enérgico siempre, como el caballo chesche que se murió galopando; pero jamás tuve presente que Dios Nuestro Señor es y era quien vivifica y mortifica, quien da las energías físicas y morales y quien las quita: pues bien, yo estoy ciego casi al remate, apenas distingo la luz del día, y no puedo verme ni mis manos, a más estoy casi sin tacto desde los codos hasta la punta de los dedos y de las rodillas hasta los pies, y así otra persona me tiene que vestir o prenderme la ropa; la Misa la digo de memoria, y es aquella de la Virgen cuyo Evangelio es: "extollens quaedam mulier de turba ... "; me cuesta mucho hincarme y muchísimo más levantarme, a pesar de tomarme de la mesa del altar. Ya ves el estado a que ha quedado reducido el chesche, el enérgico, el brioso.
Pero es un grandísimo favor el que me ha hecho Dios Nuestro Señor en desocuparme por completo de la vida activa y dejarme con la vida pasiva, quiero decir que Dios me da la ocupación de buscar mi último fin y la de orar por los hombres pasados, por los presentes y por los que han de venir hasta el fin del mundo.
No ha hecho así contigo Dios Nuestro Señor, que te ha cargado con el enorme peso de la Mitra hasta que te saque de este mundo, porque te ha considerado más hombre que yo, por no decirte en tu cara que has sido y sos más virtuoso que yo.
Me ha movido a escribirte tal cual ésta porque tres veces he soñado que he estado en funciones religiosas junto contigo, y también porque el 4 del entrante enteramos 47 años a quienes eligió Dios para príncipes de su corte, de lo cual le doy siempre gracias a Dios, a fin de que nos veamos juntos en el grupo de apóstoles en la metrópoli celestial.
J. Gabrie1 Brochero" (CEA, ?El Cura Brochero, cartas y sermones? , 1999,n.467)
El Padre Brochero asume la realidad de su estado de salud que lo condiciona físicamente casi de un modo total pero lo acepta como voluntad de Dios y da gracias por ello: ?Es un grandísimo favor el que me ha hecho Dios Nuestro Señor?.
La acción de gracias es siempre el modo más común en nuestra vida espiritual de entrar en la presencia del Señor y de ponernos ante su mirada ?humilde y amorosa?. La acción de gracias es reconocimiento de un bien recibido y Brochero es agradecido. Así lo manifiesta en muchas oportunidades como en su carta a Romualdo Recalde de Villa Santa Rosa, su tierra natal, tres años antes de su muerte:
??En fin mi amigo, yo y usted y todos los hombres somos de Dios en el cuerpo, y en el alma. Él es el que nos conserva los cinco sentidos del cuerpo, y las tres potencias del alma: el mismo Dios es quien inutiliza algunos o todos los sentidos del cuerpo, y lo mismo hace con las potencias del alma. Yo estoy muy conforme con lo que ha hecho conmigo relativamente a la vista y le doy muchas gracias por ello. Cuando yo pude servir a la humanidad me conservó íntegros y robustos mi sentido y potencia. Hoy que ya no puedo me ha inutilizado uno de los sentidos del cuerpo. En este mundo no hay gloria cumplida y estamos llenos de miserias?. (CEA: ?El Cura Brochero, cartas y sermones?, 1999, n.419)
(sigue en archivo a descargar)






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