2019-06-24
Sierva de Dios, Clara Segura - Apertura de la causa de Canonización




Con fecha 24 de abril de 2019 el Cardenal Mario A. Poli dispuso la apertura de la causa de canonización de la Sierva de Dios Clara Segura y la constitución del Tribunal para instruir causa. En dicha disposición se invita a los fieles a presentar ante el Tribunal designado todo aquello que se considere útil para el desarrollo de la causa de beatificación. Es postulador de la causa Juan Reynoso, rector del Colegio Los Robles de Buenos Aires, colegio al cual Clara asistió. Clara nació en la Ciudad de Buenos Aires, el 15 de mayo de 1978, y fue bautizada cinco días después. Era la menor y única mujer de seis hermanos. De niña se caracterizó por ser autónoma y dócil, con un temperamento fuerte y obediente a la vez, generosa y desprendida de sus cosas. Tenía como proyecto de vida poder estudiar, casarse, tener hijos y formar una familia católica. Después de Dios y su familia estaban sus amistades. Acudió a dos colegios diferentes, habiendo comenzado jardín de infantes en el Colegio Don Jaime de Bella Vista y cambiándose en 1991 al Colegio Los Robles al mudarse su familia a la Ciudad de Buenos Aires. Tenía muchas amigas y sabía quererlas de verdad. Siendo una líder natural entre sus compañeras, trataba siempre de no sobresalir, se jugaba por lo que consideraba justo, con respeto y con firmeza. En ella convivían una intensa humanidad y una sólida vida interior que la hacían atrayente para el que la conocía. Su relación con Dios era como la de un amigo al que le escribe y le habla con total confianza, gratitud y humildad. A Él le decía: Lo único que me faltaría es poder abrazarte y agradecerte todo lo que hiciste y haces por mí. Sentía por la Virgen una especial devoción expresada en su participación activa en las peregrinaciones a Luján y San Nicolás. Su enfermedad duró apenas quince días. Aunque dolorosa, jamás se quejó. Dios se la llevó el 7 de marzo de 1995, dos meses antes de cumplir sus 17 años, en el Sanatorio de la Trinidad de la Ciudad de Buenos Aires, en el que había sido admitida el 21 de Febrero. Sus restos descansan en el Cementerio Memorial. De Clarita se puede decir aquello que la Iglesia aplica a los jóvenes que dieron ejemplo de vida: aunque vivió por breve tiempo fue como si hubiera vivido un tiempo muy largo. Esto escribía: Y pensar que a toda hora estás en un altar para alimentar nuestras almas o simplemente esperando una visita, un saludo, un simple recuerdo. Pobre, oh mi Dios, qué bondad infinita y qué paciencia, la cantidad de veces que te dejamos con la mesa puesta y servida. Lástima que ahora me acuerde, un poco tarde, lástima que la muerte me haga conocerte, pero sé que ahora emprendo un viaje, el más feliz de mi vida. Ahí voy Dios, por favor, no me abandones. Luego de su muerte, el Doctor Gerardo Lorenzino expresó: Era como si todo hubiera sido esperado.





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